martes, octubre 14, 2008

Aarón Ariel Jorge Lima Toledo, argentino, sacerdote de Servi Trinitatis cuenta su historia

Hola, mi nombre es Aarón Ariel Jorge Lima Toledo, argentino, de la localidad de Lomas de Zamora (Buenos Aires), cristiano-católico por mis padres y por Jesucristo desde que cumplí mi primer año de vida. Hoy, a los 29 años, soy técnico químico, sacerdote y miembro del Instituto Secular “Servi Trinitatis”.
Cuando corría el año 1993, al poco tiempo de entrar en la aventura de la adolescencia (tenía 15 años), aquellas personas con las que salía me presentaron a alguien, que por su aspecto novedoso, prohibido, oscuro y por su discurso: ¡Libertad! ¡Felicidad!, me sedujo y, libremente, comencé a seguirle a donde fuera. Su atracción fue tan fuerte que terminé haciendo todo lo que me decía: lujuria, mentira, desenfreno, borracheras, desobediencia, pereza para el estudio y para cualquier trabajo, ira con mis seres queridos y más… mucho más. En fin, es muy conocido de todos la esclavitud a la lleva la droga; y yo fui uno de tantos que cayó en sus redes.
Pero Dios, que escribe recto en renglones torcidos, me libró de aquella esclavitud en la que vivía. En diciembre de 1.999 (a los 21 años) conocí a los sacerdotes del Instituto secular “Servi Trinitatis”, que trabajan en la parroquia Nuestra Señora de Itatí (Banfield oeste). Sus predicaciones sobre el amor de Dios manifestado en Jesucristo realmente pusieron en mí una realidad y una pregunta: “Cristo me amó y se entregó a la muerte por mí. ¿Qué vas a hacer vos por Él?”. Pero lo que me ayudó a cambiar definitivamente fue ver el trabajo que hacían. Este trabajo es muy amplio, aquí va un breve resumen: catequesis para niños y adultos, visita a los enfermos, los comedores infantiles para los niños pobres, la construcción de mejores instalaciones en la parroquia y de las nuevas capillas, la atención a la parroquia y sus ocho capillas (la parroquia tiene unos 250.000 habitantes), el acompañamiento a los diversos grupos de la parroquia (Caritas, Legión de María, Alcohólicos anónimos, Acción Católica, Renovación Carismática, etc.) y muchas cosas más. Y todo esto para sólo dos sacerdotes. Yo me decía: ¡Qué generosidad, qué buenos son! Me gustaría ayudar a los demás como lo hacen ellos… ¿Ustedes creen que personas así pueden ser malas?
Así que me decidí a cambiar de vida, porque había descubierto y alcanzado la verdadera libertad.
En abril de 2.000 ingresé en “Servi Trinitatis”, la mayor alegría de mi vida por muchas razones, pero la principal es que de esta maner a veo que amo a Jesucristo como Él me amó. Y unida a ésta están las otras: el respeto a mi libertad que siempre han tenido, ejemplo de ello es el momento en que decidí viajar a España (año 2.001, teniendo 23 años) para estudiar en el seminario. Yo estaba trabajando, soy técnico químico, y en esos momentos era una ayuda para los gastos en la casa de mi mamá. Siempre me indicaron, los sacerdotes de Servi Trinitatis, que era una decisión propia, algo que yo elegía libremente… y aquí estoy, en España. Y a mi familia a lo largo de estos años, gracias a Dios, no les faltó ni el techo ni la comida… incluso están mejor que cuando era un niño, recuerdo que siendo niño tenía que ir a pedir pan duro a los vecinos, para luego mojarlo en una taza de mate cocido, esa era, muchas veces, nuestra única comida. Parte del actual bienestar de mi familia es por ayuda de “Servi Trinitatis”, que da a mi mamá una cantidad de dinero para diversos gastos. Mas yo tampoco paso necesidad porque aquí me pagan todo, los estudios que realicé, el techo, la comida y las actividades recreativas y deportivas (campamentos, fútbol, excursiones, etc.).
Más razones. En el seminario, que está en España, descubrí un ambiente especial. Ya que el compartir la vida con personas de otras culturas te enriquece desbordantemente. En nuestro seminario hay personas de España, Argentina y Venezuela. Nos vamos comunicando las cosas propias de cada país: acontecimientos históricos importantes, lugares turísticos, comidas, deportes, música folklórica, gozos, penas y sobre todo compartimos nuestra fe y la alegría en Jesucristo. Así se crean lazos de amistad que hacen de “Servi Trinitatis” una comunidad de la Iglesia Católica fuerte y enamorada de Jesucristo, en quien creyeron libremente.
En mi caso particular encontré en una persona del Instituto un apoyo fundamental para mi vida. Ya que, siendo joven perdí a mi papá y poco antes de venir a España perdía a mi abuelo, mi segundo padre. Esta persona se llama D. Gratiniano Checa Colmena, que es para mí y para todos los miembros de “Servi Trinitatis” un padre, que siempre nos aconseja de forma correcta, un hermano, que cuida de todos con gran solicitud, y un amigo, que nunca nos falla.
Me gustaría escribir muchas cosas más, aunque creo que bastan estas para que ustedes descubran que en “Servi Trinitatis” uno está porque lo elige con total libertad, por tanto, uno puede salirse cuando quiera. También pueden descubrir que vivo de una forma digna, tanto material (comida, techo, ropa, estudios…) como espiritualmente (fe en Jesucristo y una amistad sana con compañeros y superiores). Y, por último, pueden observar que psicológicamente estoy bien, y que no fui estafado de ninguna manera.
Gracias por todo, especialmente a los que buscan la verdad y la justicia. ¡Qué Dios los bendiga! Adiós.

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